martes, 10 de noviembre de 2009

Los presidenciables en "Chile Debate"



Hay que decirlo. Fue muy entretenido el debate en canal 13, hubo mayor confrontación entre los candidatos. Me asombró lo exaltado que estaba el candidato de la derecha y el festival de tics que lo acomplejaban… y en su desesperación incluso, tiró la foto que presentó Marco Enríquez-Ominami, lo que evidencia un considerable nerviosismo.

El candidato independiente, Enriquez Ominami, mejoró en lo que es dicción, se expresó más pausado y cabe destacar su rapidez mental...aunque a veces incurría en ser una "metralleta iconoclasta", como lo calificó el senador Nelson Ávila en su Twitter.

Arrate, demostró nuevamente que es una opción confiable para llegar a ocupar la primera magistratura, pero sus ideas y su contenido se aleja de la realidad y la cultura de nuestro país. Demostró un apego por sistemas político-económicos anacrónicos, los cuales no deben ser referentes para los países como Chile, naciones emergentes que deben tener como referentes sistemas educacionales y políticos de vanguardia que nos permitan ser desarrollados. Por ejemplo, incurrió en un error en destacar el régimen político cubano y en calificarlo como una democracia; cuando hace más de 60 años que no se eligen popularmente las autoridades en ese país.

Eduardo Frei, estuvo fome y fue la carne de la parrilla. Todos sus contendores, a excepción de Arrate, lo interpelaron con temas como la delincuencia en caso de Piñera, y el agua y las sanitarias en caso de ME-O. Frei, demostró con esto que no tiene mucho ofrecerle al país, salvo muchas explicaciones por los errores de su ex mandato, además de una candidatura monótona, líderes del pasado, vacío creativo de propuestas, carencia de contenidos de futuro, y, que su único recurso es colgarse como infante de kinder de la falda de la presidenta Michell Bachelet.

Piñera, tan acartonado como siempre, demostró que sus asesores más bien son guionistas. Sus discursos y propuestas ya parecen clichés y encarna un liderazgo pauteado, desmarcado por lo demás de los dirigentes de la coalición que representa. Esto ha sido evidente en las últimas semanas con la polémica sobre los homosexuales que saldrán en la franja y las disidencias que se han creado en la UDI y en RN sobre este tema. De todas maneras, el presidenciable de la derecha estuvo bien en provocar a Frei en el ámbito de la delincuencia y los indultos. Pero Piñera estuvo muy débil en temas como cultura por ejemplo, cabe recordar que señaló: “Hay millones de libros que no son buenos y que no debieran estar en el mercado”.


Anecdótico fue, que a ratos la discusión la protagonizaban los candidatos de la concertación y de la alianza, faltó poco menos que Arrate y Ominami observaran los emplazamientos constantes de éstos con cigarro en mano. Frei provocó a Piñera con la analogía y la compatibilidad entre los negocios y la política, Piñera no tuvo en dicho escenario otra opción que responder, y los chilenos volvimos a quedar prisioneros de esa odiosidad y de esa división que no ha dejado de perseguirnos desde los sombríos días del régimen militar. Esto me recuerda la imagen de un país fracturado por la desconfianza y la descalificación; una manera de hacer política a imagen y semejanza de un sistema binominal anticuado y extemporáneo.


En un formato un poco menos rígido que en los foros anteriores, los chilenos tuvimos la oportunidad de contrastar algo más que pautas programáticas. Los ciudadanos fuimos testigos de la puesta en escena de estilos y tipos de liderazgo diversos y de formas distintas de entender la comunicación y la imagen política. Fue un debate mucho más focalizado en resaltar las formas, las autenticidades, que las líneas de campaña, los argumentos y los contenidos, pero pudimos confirmar claramente una cosa: el declive de una forma de hacer política y la generación de un liderazgo joven, con coraje, audaz, que busca hacerse cargo de un sistema socio-político-económico con miras realmente a las aspiraciones de las generaciones jóvenes y venideras, quienes sin lugar a dudas aspiran a un chile sin silencios, a un chile desarrollado. Es por esto que para mí el gran ganador fue Marco Enriquez-Ominami, ya que además en cuánto a formato y dinámica llevaba la batuta. El provocaba y los demás provocaban, él era cálido, los demás lo eran; él piropeaba y los otros caían en el juego. Es así, como ME-O se mostró tal cual es y no se cerró a criticar "la falta de contenidos"... si el electorado también quiere conocer el lado humano y espontáneo de los candidatos. Por consiguiente, el candidato independiente fue en este debate un testimonio vivo del Chile del futuro, de sus contrastes, sus antítesis, de sus sufrimientos y sus omisiones, pero también y particularmente de sus desafíos a largo plazo, desafíos que requieren de la valentía y de una nueva generación que ya no está dispuesta a ver pasar la vida como meros espectadores.

miércoles, 23 de abril de 2008

"La Serpiente y el Ñamco" (una Fábula Social)






Pavoroso y tembloroso por la jungla de cemento,
Quedó aquel jóven ñamco de pecho blanco,
Maldiciendo por aquel embate:
Llorándole a su aislado destino.
“La serpiente aria come humanidad,
y yo sólo vuelo por dignidad”, decía;
Así reprochaba su origen
así desdibujaba su porfía.
Era ovbio que la serpiente segregaba,
ya que es parte de su naturaleza
trastocada por lo oscuro
retorcida por el campo de malezas;
El augurio venidero del ñamco se mitigaba,
y los viajeros susurraban apáticos lamentos,
por la duda y lo incierto: “¿Por qué lloraban?”
se preguntaba la serpiente en encarcelamiento…
Ella nunca percibió el daño,
nunca supo temerlo,
¡¡sieg hiel!! perpetra al ñamco su veneno


en las plumas que desechan: todo tipo de consuelo.

martes, 22 de abril de 2008

El TC y la Pastilla del Día Después: Un fallo Ilegal




Hoy el Tribunal Constitucional debía hacer público el fallo que acogió el requerimiento de 36 legisladores de declarar inconstitucional el decreto del Ministerio de Salud que disponía la entrega de la píldora del día después en consultorios públicos. Sin embargo, el viernes en la noche la institución nos sorprendió a todos y anunció los detalles del polémico informe.
A pesar de que lo esencial del dictamen era conocido, estos señores se dieron el lujo de barrer así, con 40 años de avances en investigación médica, en políticas públicas de salud y en derechos y libertades individuales. Forzado por la presión ciudadana el TC debió adelantar, por primera vez en su historia, los alcances del fallo, que desde el punto de vista biológico es absolutamente equivocado, porque justamente, por querer proteger la vida, lo que se está haciendo es terminar con un método viable de anticoncepción. De esta manera, reafirmaron con un frío comunicado, que además constituye jurídicamente una ilegalidad, ya que es de público conocimiento que el ministro Bertelsen entregó su opinión anticipada, hace mucho tiempo atrás, sobre esta materia. Incluso en los argumentos que él dio para estar en contra de la píldora del día después ocupó el mismo informe que entregó en un juzgado el año 2004. Considero que eso inhabilita a Bertelsen. Por su parte, el ministro José Luis Cea, entregó una declaración el 4 de abril, firmada por él, en la cual anticipó una opinión con publicidad cuando el fallo se encontraba en redacción. De acuerdo con los principios de legalidad y del debido proceso, un ministro del Tribunal Constitucional no puede entregar opinión previamente, sin que se conozca el fallo.
Estos ministros se encontraban inhabilitados para fallar en esta materia y, por tanto, lo que correspondería en estas circunstancias es que este dictamen sea declarado nulo y se proteja la libertad de decidir, la equidad y la ley de la vida, en vez de favorecer la rentabilidad de las farmacias.

sábado, 5 de abril de 2008

Respiración Tibetana


Una vez llegado el momento de su tocar su puerta, fingí seguridad sólo por aparentar, pero ésta no decía nada, aclamaba y rezongaba ansiedad. El ayuno me ayudó a contener los males corpóreos y la puerta: comenzaba a abrirse. El invierno cordobés sabía a temperaturas agradables, lo cual estremecía mis frescores y mis cálidos recuerdos, era el tiempo quien erigía el difuso devenir, pero mis ansias por conocer mi verdadera esencia eran decididas.


El monje subsecuentemente procede a abrirme la puerta, esbozando un tímido vacío que, a lo sumo, se mimetizó con el silencio restallante que deformaba nuestras superficialidades y nos hacía cómplices de algo profundamente espiritual. Con una sola cuota de instinto logré captar que él estaba mirando lo que pocos pueden ver, aquello que es invisible ante los ojos de los mortales y sólo unos pocos pueden percibir...

"Pasa, no temas, esto que vienes a hacer es sólo el primer paso de un viaje colmado de saberes y contradicciones razonables" - dijo el monje. Al recostarme en la camilla, seguí las instrucciones de respiración. No era algo difícil, pero requería fuerza. De inmediato fluye una música zen de intensas vibraciones...poco a poco entraba en lo sobrenatural y las sensaciones se mitigaban, los sentidos se apagaban, como cuando te sumerges en una onírica experiencia. Salvo que ahora, el presente se encontraba solitario, fuera de sí, tanto que ni los grillos de la nostalgia pesaban: todo era paz. El espacio se torna cóncavo y de la nada me encontraba en una cascada. Veía como de abajo la caída de la cascada junto al estridente brillo solar encadilaban mis percepciones; parecía que detrás de la caída de agua había alguien. Me acerco con mesura, una sombra me indica que la siga, pero al segundo el ente se esfumaba escuálidamente... me preguntaba que habría sido, pero no paré, emprendí marcha hacia lo desconocido. Vi marejada, latidos, agonía, sombras, salvatajes, adicciones, conflictos, vi cosas que nunca había imaginado en la vida, vi el implacable universo y foraces incendios. Fue un momento crítico, el miedo se apoderaba de mí, mis angustias controlaban mi templanza, era un abismo propio el cual no dejaba de reprocharme las bondades trastocadas, tergiversadas por lo sublime de lo supuestamente real. Se escaparon mis virtudes por un rato considerable y la catástrofe sobrevino... mi cuerpo reacciona de mala forma con espasmos punzantes; dada la gravedad de las ciscunstancias, intento abrir los ojos, pero me es imposible; intento mover mis manos, pero me es imposible; intento zafarme de ese maldito estado, pero me es imposible... imposible.

Una gran luz hace una rápida aparición y todo queda blanco.


Era un bebé. Si, fugazmente aparece una pequeña persona desnuda en el patio de una casa de campo. El verde del valle y el sonido de los ríos se apoderan del ambiente, para dar lugar a un día contemporáneo, común y corriente en las afueras de una posible y cercana Urbe. Fue por todo, que quise dominar el contexto, pero era otro yo el que observaba mi alma y no lo logré. Fue ahí, donde comprendí que el empeño de modelar la materia infinita y vertiginosa de que se componen las profundidades del ser, es una ardua tarea que sólo el monje podría llevar a cabo, ya que sólo él podía penetrar todos los enigmas del orden superior.

El bebé por lo pronto deja de ser y toma la forma de una niña que corre libre por el paisaje. Esta niña me dirijía hacia un secretivo paraje, inmerso en una gran selva, aquello me emocionaba y una alegría me allanaba. La tarde hacía su llegada y el fulgor del atardecer hacía todo simple, purificando las aguas del río colindante. Por consiguiente, la niña pronunció las sílabas lícitas de una onomatopeya planetaria y durmió. Casi inmediatamente, el color naranjo inundaba todo, pero ese arrollador carmesí dejaba entrever a lo lejos, una torre.

Era ahí, donde mi viaje encontraba su razón de ser. La torre era de 6 pisos, había sido construida con bambú y mis sueños se encontraban tallados en cada detalle, era algo impresionante.


Subí incesantemente por los agrietados escalones. En el últmo piso estaba el monje meditando; con prudencia me ubico a su lado a obervar detenidamente el paisaje mientras sentía su cavilar.

Mientras miraba el horizonte vuelvo en sí. Mis ojos logran la apertura y todo vuelve a ser como antes. Al contarle al monje mi experiencia, este me explica que el bebé era yo, que la niña es Dios y que el naranjo simbolizaba mi potencial espiritual: fue mi alma la que habló y su dictamen fue inconmensurable.




Desde ya, mi senda conoce sus raices, y no cesa de recorrer los parajes de la vida.




viernes, 29 de febrero de 2008

Onírica Diaz


Les cuento... los reflejos del subconsciente de un viejo amigo dicen de tal manera:


Ayer soñé que estaba en la cárcel, a los sumo, se imponía el olor amargo e indolente de vidas ajenas y sombrías. Los barrotes eran trípodes de culpa cubiertos de trajes implacables. Realmente el estar ahí no me molestaba. Las cosas sucedían en una especie de patio con torres colindantes, en donde se inclinaba mucha gente en la misma condición que yo, paseando metódicamente ventilando intimidades con sus propias conciencias. Con hipo y jadeo, se encontraban todos los reos, amenguados y sin afectación en las mesas aledañas. La deploración era general, todos recordaban cosas de la infancia con las manos cruzadas y las caras avergonzadas yacían en distintas posturas de agotamiento.
Recuerdo que veía vagamente en aquellas visicitudes del destino a muchos parientes, los cuales se ubicaban en diversas recoletas y desengaños; éstos, recorrían la zona estrechando sus manos a los presos, saludando con resignación se ubicaban emocionados, emanando gestos afables, dulces, con la intención de adelantar reivindicaciones destempladas. Nunca pensé que lograría ver seres queridos. Esto movilizó mis ánimos y desde lejos, corrí desesperadamente para largarme a llorar sin gritos pero conmovedoramente con el único familar que ha empatizado con mi emulación mortuoria... el encuentro fue con mi tío Carlos, mi padrino.

Una vez en sus brazos, me arrasó una congoja. La coherencia se tornó menos difusa, me sentí dueño de la culpa que acaecía ahora en una empatía que se mimetizaba poco a poco con mi tío. La remoción del silencio hablaba de por sí. Las onomatopeyas de la apatía inundaban mis lágrimas que colgaban en su chaleco. Incesantemente, siento que aquellas gotas eran como la cisterna que me lava la cara. Me doy cuenta que estaré cinco años privado de libertad. Me asusto de sobremanera, de pronto me pregunto si habré hecho bien y pienso en mi carrera, en mi vida con todas sus implicancias, creo que lo entiendo todo: agredí a un ser humano, quien por lesiones graves logró la cosa juzgada ejecutoriada.

Clamo por tranquilidad y paz !!. En ese preciso instante, le digo a mi tío: " ayúdame". Él señalaba que me iba a auxiliar y que pronto esto se iba a transformar en una confrontación épica, sublime y masiva: un lucha real.


Aún espero el cambio...

sábado, 1 de septiembre de 2007

"El Más Allá"


Esta es la historia de 4 jóvenes que espontánea y poéticamente, describen una experiencia nutrida de los efectos de aquella planta divinorum que salva y constituye así, el vinagre de los ladrones de Tolouse.
Dice así...

"En la soledad
las paredes me consolaban,
en el suelo todo estorba
en mi subconciente me encontraba.

El por que era mi pregunta,
el miedo era mi compañero;
pero sube y sube
cosas que mi mente no entendería.

Sin previo aviso
todos estabamos atrás,
es algo íntimo:
es algo encimismado".

"Hay un golpe, que transporta sin límites.
Es una senda que recorre muchos intervalos,
se perciben sin sentidos intensos que descontrolan;
es un más allá que te posee, que no deduce estructuras.
Empujones cósmicos que samarrean
y te interiorizan en los canales subconcientes más íntimos.
Es una fuerza poderosa, omnipotente, que te maneja, te manipula,
te descontrola, te induce a lo inexplicable
y te mantiene ahí.
Ahora reflexionamos, dilucidamos aquello que no entendíamos,
nos mimetizamos con todo...
nos sumergimos: nos unificamos".

"Nada, sólo ser.
La mística se hace presente.
Y derrepente...¿qué pasó?
No hay explicación.
Es increíble, todo se convierte en visión;
dudas, no hay respuestas
sólo respeto a lo divino.
No somos nada,
mi carrera no es lógica...
me exita la sensación,
me extraño,
soy otro yo !
En segundos, todo
ha de explotar.
Me unifico. Estoy soldado.
No hay materias...Big Bang !
Nada, sólo ser".

"Mística general, procesos mentales.
Fumando de esta naturaleza, ya no supe más,
subconciente comienza, risa.
Lamento cuestión por doquier, pero esta persona mi compartió su ser,
gracias por todo, fue mundial y crecimos como amigos siempre todos.
Nadie entiende, alegres de lo sucedido,
escribo, motivos, convivo, luces bajas y tenues;
almas fuertes acompañadas de una explosión mental,
corto pero preciso, definitivamente: El más allá..."


miércoles, 29 de agosto de 2007

El Atarceder


Se dio cuenta que la historia terminó en el último crepúsculo. El viejo anciano acababa de despertar, fueron años de espera carcomidos por ella, y ahora, para peor, no soportaba toda esa cantidad de cables conectados a su cuerpo.

De esta forma, percibía recién que todo era terminal hasta su amor; como era posible que a esa edad se diera cuenta que realmente no fue feliz. Que mala suerte, que desdicha por la cresta - pensó.

Listo: el sonido se cortaba, la luz tintineaba, el pestañeo tiritaba al son de la agonía sudorosa y la asquerosa taquicardia....
todo se tradujo en una luz, asomante, vertiginosa....
un albergue de sinsentido y un subsecuente espacio secretivo logra su apertura.

Ahí acaba lo venidero, surge lo inexplicable, pero siempre la mano del pasado lo agarra fuerte. No hubo caso, por más que se luchó, por más que se intentó y se sacrificó: un segundo paro y su corazón no aguantó más.
Sólo quedó el brillo de las estrellas que tendrían la misión de recordarlo y de ser las cómplices de su desapercibido pasar.

El viejo anciano duerme y sonríe...


Ella llora.

jueves, 16 de agosto de 2007

San Pedro


Esto le ocurre a un joven, que de medio gastado decide encontrar su tenue sombrío en el baño de un pub inmerso en el centro de un cementerio. Decide así dejarse llevar por el regocijo verde y espinudo del desierto, un trampolín hacia lo absoluto; después de una media hora, todo parte así:
¡¡¡¡¡ AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA UUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU NOO
NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO...... QUE PASAAAAAAAAA
QUE PASAAAAAAAAAAAA QUE HAGO ACAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA !!!!!

Reacae y recae disonantemente, difusamente, de sutil manera, flexible y ensimismado por lo agresivo que podía ser este desastre cosmico. Reflexiona confusamente, en aires consumados por la monotonía, en montañas blancas y en el mañana fabricado, a lo lejos, se divisa una voz envolvente como un bansuri, de sonoridad creciente. Todo volvía a subir, todo se perdía de nuevo, que pasaba: el joven se da vueltas y vueltas muy rápido; piensa que no puede más pero su conciencia le impide sobrepasar su mente, era la inmersión sicótica en los miedos y aflicciones, más allá, esperaba la depresión y el insomnio que sometieron su energía en un campo magnetico abandonado en el universo, deambulando por las contelaciones que zumbaban hasta escudriñar tus entrañas y tensar tus musculos. A pesar del susto, el joven seguía sometido a las cenizas mentales que hacían su aparición cada cierto tiempo como estrellas fugaces.
Al caminar al bosque, vislumbro a lo lejos en la oscuridad del ramaje, máscaras iluminadas por resplandores fluorecentes, eran receptores del subconciente, era el mundo onírico que invadía territorio; como llegaron ahí, nadie sabrá la respuesta, pero se siente poco a poco el corazón latir hasta alcanzar frecuencias de ultra sonido que afectan la luz interior, golpean hasta la más nítida de tus inseguridades, te cueStionan, y de esta forma, el joven exclama a viva voz:

YAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA, PORFAVOORRRRRRRRR !!!!!!!!!!!!!!!

"No hay caso" - piensa - por que sabe que este viaje, tiene para rato, además que como siempre lo acompaña una vibración que empuja con sumida fuerza. Hay algo en particular que le recuerda vivencias, eso le permite valorar esta senda a momentos. Considera proporcionar risas, se tapa la cara y apunta al cielo que se ve en pleno proceso de desnivel, para variar el fulgor mostraba su cara más pálida y la noche hacía su llegada.
Seguía acostado, no paraba de girar en su cama, se lamentaba con cierta desazón, se borraba con el contexto que emanaba luces azules, blancas y negras, que presionaban dinámicamente; perdía la cordura y se sumergía en la euforia, aquella era la causante y la que desesperadamente necesitaba algun reparo o bien, un aplauso digno de motivarlo a despertar de esto.
Un metal pad salía del nido y mostraba su alas, con el pedal aplastado el efecto auditivo se coludía con su manera de percibir las ondas sensoriales que lanzan esas mágicas cuerdas, que trinan relajadamente formando una abrumante emoción. El viento traía la ola de agresividad, como el ritmo de tambores y acompañamientos en tonos retirados de grandes tubos.

El joven se retira a la cama.

jueves, 9 de agosto de 2007

Un Blues Perfecto



Era un invierno crudo. Abismado por la intriga del sin saber, del como interpretar gestos, estelas colmadas de misterios y certezas desdeñidas por un situado contexto de inseguridad.
No podía seguir mirando como la noche calmaba sus pasiones con anhelos y preocupaciones retorcidas; no era su canto ni la sonoridad de aquel ritmo lo que me cautivaba: era su personalidad.
Ahora camino en una franja de sueños, empapada de la sonoridad sincopada, de armonías teñidas de sordinas y contratiempos craquelados. Antiguos amores protagonizaban mis representaciones mentales, todo por culpa de la melodía potente de aquella guitarra la que con suma devoción manipulaba mis estados y mis esfumadas percepciones:
"Con esta sonoridad: ¿Cómo no reflexionar acerca de la magia de Borges? ¿Cómo no recrear historias de desamor?" - me preguntaba en voz alta, mientras el saxofón replicaba sus ansias de recorrer la aduana, un camino iluminado por la bohemia.
Dicho y hecho.... tomé mi tabaco, un abrigo y partí en búsqueda de una experiencia viva y directa. Fue así que comencé a deambular por Errazuriz, calle sesgada por lo superfluo, colmada de un variado repertorio y de una piedra contenta: feliz. Sentado y posicionado pedí un bourbon para alimentar la sed. Precisamente me di cuenta que mi futuro se halla en aquellas sonoridades, en esas que nos acogen, que guardan recuerdos, que nos habitúan en la nada... en fin ...no sé como vaticinar lo venidero, sólo me distingo en musicales aposentos y agradecido de los milagros de la creación; sin mayores condenas, respirando aires imperecederos.
La coda final empieza su desnivel, ya no queda mucho, más que una cancion , un blues perfecto, para esta noche de nostalgia, sueños y amor.

miércoles, 20 de junio de 2007

Un reminiscente adagio

De pronto decide mirar por la ventana. Una lluvia copiosa y triste lo insta a seguir tocando su chelo, pero esta vez, quiso dejar de lado las sonatas y allegros de Brahms para lograr la inmersión absoluta en los adagios de Shumann. Es que esas melodías no dejan cabos sueltos... pensaba mientras tocaba; en fin, los sentimientos lo abrumaban y ya era muy tarde, la dicha de enamorarse constituía sólo un épico matiz novelesco. El movimiento mantenía la cordura y la melancolía colmaba la melodía, pero un silencio tímido y afligido irrumpió en la dinámica. Eso le recordó aquella tarde en donde la intriga por verla era asfixiante, pero esa congoja cesó al contemplarla de lejos y al observarla acercándose desde Pueyrredón, dando paso de esta manera, a una paz inminente que reformaba el aspecto de las nubes, impulsando el deseo apacible, el maldito amor, excusa de locuras sin sentidos e insanas desdichas.
Un abrazo jadeante fluye por sus afectos y rodea la esencia de ella. El corazón en esos instantes se mantenía quieto, pero su cariño dilucidó todos los misterios que aquejaron el difuso viaje. En ese bus sólo habían quedado incólumes incertidumbre e inquietudes... manifestadas expresamente a través de lamentos sosegados y sollozos lagrimones. El tiempo en el asiento se detenía cada vez más y el paisaje resolvía apremiar las emociones, con cierta gratitud se liberó y le agradó a la noche que lo acercaba más y más a su destino, al destino de aquella bailarina de caricaturas.

Ahora, detiene toda afrenta por reencontrarse con las reminiscencias. El tabaco comienza a urgar en sus pulmones y así, exhala una reflexión cándida, blanca y satisfecha. Sólo las gotas dudan de su existencia, dado que el presente prohibe que el corazón de aquel adagio alcance el ritmo de un rondó... no sabe si desfigurar su aspecto, no sabe si aventurarse de nuevo, sólo le queda su música y su recuerdo, sus silencios y un cigarrillo. Una flor enterrada en su jardín devuelve sus fragmentos y craquela sus malestares, pero ésta, siempre seguirá rodeada de un espacio borroso y carcomido por un llanto: una melodía que para sus adentros siempre interpretará.

lunes, 11 de junio de 2007

Una silla empujada

Cae la tarde en un posado de cúmlos desfragmentados, un naranjo cubierto de morado invade los contornos suscitados en esa plaza, donde la gente va y viene, cabizbajos, inundados de presiones y responsabilidades, sin paz ni calma. No es el caso de Nicolás, quien permanecía situado en una banca totalmente desdeñada por los años, por la plusvalía y sus adeptos, así estaba este hombre, quien poco a poco se torna aletargado por lo inmundo, por las reminicencias y por los infintos afanes afectivos trastocados por lo más obscuro: lo más difícil.
Con la ayuda de la naturaleza se sumerge en un mundo distinto, carcomido por la intriga pero no exento de paz y tranquilidad. Es así, como comienza un relato introspectivo desbordante, una senda inmensa ....
Clamo por ti, ahora, en este mismo momento !!!
- le gritaba al Destino - ven a devolverme la paz, ven, te lo exigo !!!.
De pronto se acerca un hombre con una delicuecencia estética considerable, con ojos alicaídos y pelo largo, enredado, sucio por lo demás, este, era un simple vagabundo que detenía su lento caminar. Con ímpetu mira de reojos a Nicolás y le pregunta con flaqueado fervor - ¿querías verme? -. Nicolás reprime su aspecto, y no podía creer que él estaba a su lado; le pregunta enseguida: ¿por qué la vida no tiene sentido, por qué nunca no la ha tenido?. El hombre le responde que esto no era una interrogante ni una respuesta, que simplemente el sentido de la vida constituye una búsqueda sustentadas por el nosé, por la incertidumbre y las ambivalencias. Que este además, se encauza sólo cuando separamos nuestro ser de esta caparazón infectada de superficialidades y vicios, es por ello que la transición hacia otra vida es la única que determinará tu sentido vital y exudará el resultado de tu viaje espiritual.
Nicolás le pregunta de vuelta: ¿ por qué nunca me has favorecido, qué es lo que he hecho para merecer infinitos contextos plagados de sin sabores, desventuras y tormentos?. Es que en realidad, ya no lo puedo evitar y termino siempre gritando para mis adentros: ¡¡ maldita la fracción en que nací, maldigo el genesis que da forma a este universo aminorado en sombras y destellos sin forma, sin entendimientos y razones egoístas !!.
El hombre le responde sosegado, pasivo en sus vicisitudes, que el paso de este túnel no es fácil, que a veces sólo bastaba con avanzar con mayor rapidez de aquellas situaciones que nos mortifican y nos alojan con celeridad una cantidad de pesadumbres y aflicciónes mitigantes... el hombre respira, cesa en sí mismo y se sienta pausadamente al lado de Nicolás. Poteriormente, lo mira penetrantemente y logra la inmersión absoluta en sus profundidades... y así, continúa explicándole, que lo que pasaba era que su corazón se encontraba cabizbajo, le decía: tú has despercidiado cordura y estabilidad en retrasar los ciclos temporales, por eso que no has encontrado tu ritmo ni tu sonoridad natural, por eso tu dirección no se encuentra enderezada; cúbrete de la espontaniedad, báñate con el fluir del viento y encandílate con el fulgor del atardecer, dado que de esta manera, saldrá la primavera en todos los escondrijos y en los acertijos: en los más dispersos de tu ser.
Sin maneras ni complejos, el hombre abraza y se concatena en lo más sensitivo de Nicolás y le muestra en un par de segundos, la verdadera gravedad del entorno y desaparece con presteza.
Nicolás siente que retorna a su real posición y también decide dejar la conversa. Se da cuenta que todo sigue como antes, pero sonaba un vals esta vez, con características peculiares, en donde las flautas dialogaban con los violines, las trompetas aumentaban la intensidad junto al redoble de la caja, con dinámicas carentes de grandes intervalos y melodías mayores, llenas de esperanza y luminosidad. Pero al respirar de nuevo sintió nuevamente esa desazón en el aire, esa sensación de que ya le quedaba tan poco, que nunca, nunca más va a poder detener, ni armonizar su temporal: nunca cesará de agonizar en sin sentidos y perdiciones. Nicolás regresó a casa.
La mañana siguiente, el día despertó olvidándolo. En su pieza no quedaba más que un techo melancólico, una silla empujada y enterrada en el suelo, la cual lloraba con vigor aplastante y las paredes, gemían de dolor, desesperadas, perturbadas por la horripilante escena... fue un sesgo de dicotomías lo que lo impulsaron a desafiar la vida, y no quedó nada, nunca sabremos que fue aquello que la transición le tenía deparado; sólo quedó una cuerda que rodeaba su cuello congelado y pintado de carmín: todo apestaba a muerte, todo... todo.

domingo, 10 de junio de 2007

"El Borrador"

En la penumbra de su sombra, reposa con latente indolencia. Cansado combatía contra un ocio vacío y, fatigado, sollozaba hasta la más última de sus razones. Es que todos esos años anacrónicos y grises fueron en vano, por que su existencia no merecía mayor realce, sólo un vago recuerdo; el cual, junto a todos esos próceres que gozaron con la utilidad que él ofrecía, están vitalmente muertos: enterrados en una soledad agónica. Su vejez va mitigando su permutación de personalidades, sólo una actitud es la que profesa ahora, ya que todos los momentos terminaron por darle forma a una manera de ser que lo mueve en espacios de nostalgia, subiendo con esplendor y bajando con desazón por aquel pizarrón que clamaba su intervención, que objetaba su pedante sosiego, que cuestionaba su pasado, tiempos que hoy lo acechan de sobremanera.
La evolución de su niñez admitió la confianza de la Señora Clara, quien junto a su esposo, el aclamado y respetado inspector Vicente iban recorriendo su entorno, impregnando el contexto de gritos, instrucciones, golpes y dádivas trasnochadas de sabiduría; mientras que josesito, era castigado en una esquina como todas las semanas. Este niño ya no entiende con palabras, merece ser expulsado - exclamaba la Señora Clara - y rezongaba, gruñía, era una exacerbación desbocada. Por mientras, Él absorvía toda la impronta y, atribulado como siempre, callaba tímido. Josesito ya había sido advertido una infinidad de veces, pero inisitía en ser el artífice de las grandes trifulcas, no vacilaba jamás en dejar de ser coherente con su esencia, esa que lo llevaba poco a poco a conocer su inexorable destino.
La montaña ayer amaneció tosca, sin belleza ni clamor y Él, ya pregonaba para sus adentros la desventura venidera, continuando como era habitual con su tarea de deshacer todo aquello que estaba plasmado en todos, legando un sin fin de abismos imperecederos, recogiendo las pocas cenizas de la luz tenue y obervando detalladamente las expresiones del inspector Vicente, cuyo afán comenzaba a ser tomado en serio por el mismo, pero su conciencia lo atemorizaba pudorosamente ante la tentación de vivir en paz.
Hoy la montaña amaneció secretiva y se mostraba sutilmente: con poco vigor. Será para mejor - insistía el inspector Vicente - pero si es un niño - afirmaba la señora Clara, que dudaba y cuestionaba las consecuencias. Él, siempre pensó que debería haber ayudado, por que el recuerdo de ese acontecimiento perduraba y le producía insomnio todas las noches. Clama por olvidar eso, exige un retroceso, de una buena vez.
Al pasar el día, la montaña comenzaba a sumergirse con inminente celeridad, en una angustia excelsa y absoluta. Josesito acude a la sala donde era puesto en su lugar, pero esta vez extrañamente la puerta se cierra con llave. El inspector se cuestiona, pero continúa con determinación en su senda, encauzada por el odio, exudando un aura oscura que hacía evidente un gran desiquilibrio. Así, proseguía en maniatar suavemente al niño, en una lentísima tortura le quitaba fibra a fibra sus últimos restos de libertad. Josesito fingía indiferencia y que nada le era nuevo, pero un desconcierto lo descolocaba: las manos del inspector se posaron alrededor de su cuello. La ingenua sonrisa desapareció y raudamente pensaba en su madre y su hermanito, los cuales después de algunos minutos no pudo ver más.
Él sabía la verdad, aquella que todos ocultaron en sus corazones. Él siempre pensó que debería haber hecho algo, pero su naturaleza no se lo permitió, insistía enérgicamente en considerar que la justicia estaba en sus manos. La divinidad no le dejó ninguna posibilidad de acción, ni acometida... y seguía pensando que debería haber hecho, nosé, alguna cosa, por más remota que haya sido, esta era una reflexión que lo inundaba en su eternidad y mirando la montaña siempre pensaba y pensaba en eso, en borrar el momento: en borrarlo todo.